Resulta difícil comprender que una comisión destinada a analizar lo ocurrido durante el 18 de octubre y los meses posteriores haya concluido su trabajo sin considerar adecuadamente la experiencia de las regiones que vivimos en primera persona sus consecuencias. Valparaíso, una de las ciudades más golpeadas por la violencia, los saqueos y la destrucción, quedó fuera de esa discusión.
Quienes representamos al comercio de Valparaíso no conocemos estos hechos desde un informe o desde la distancia. Durante cerca de cinco meses estuvimos en las calles, acompañando a nuestros comerciantes y tratando de proteger nuestros locales, trabajadores y fuentes de empleo. Vimos cómo se organizaban acciones para bloquear sectores, dividir el despliegue policial y facilitar posteriormente el saqueo y destrucción de establecimientos comerciales.
También vimos actuar a grupos con distintos niveles de participación: personas que parecían coordinar acciones; delincuentes que llegaban preparados para saquear; ladrones de ocasión que aprovechaban el desorden; y grupos que participaban directamente en la destrucción de infraestructura pública y privada. Todo ello ocurrió frente a quienes, día tras día, intentábamos mantener en pie nuestros negocios y nuestra ciudad.
Gracias al trabajo presencial de dirigentes y comerciantes, y a la coordinación que mantuvimos con las autoridades y Carabineros, pudimos evitar que numerosos locales fueran saqueados o incendiados. Esa experiencia constituye un testimonio que creemos debió ser escuchado.
Por eso lamentamos profundamente que *Valparaíso y sus representantes gremiales no hayan sido considerados en la Comisión 18-O*. Si el objetivo era comprender realmente qué ocurrió, cómo se organizó la violencia y quiénes fueron sus protagonistas, resultaba indispensable escuchar a quienes estuvimos en terreno durante aquellos meses.
Chile no es solo Santiago. Las regiones también vivimos las consecuencias del 18 de octubre y tenemos antecedentes, experiencias y testimonios que aportar. Dejarnos fuera no solo invisibiliza lo que sufrió Valparaíso; también significa perder una parte relevante de la historia necesaria para entender lo ocurrido y evitar que vuelva a repetirse.
Héctor Arancibia
Presidente
Comercio Unido Valparaíso