Tras temporadas marcadas por la incertidumbre climática y las fluctuaciones de los mercados globales, el sector busca recuperar su sitial de vanguardia a través de la modernización y la defensa de sus fronteras sanitarias. En este escenario, Víctor Catán Dabike, presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta F.G.), emerge como una voz fundamental para comprender los esfuerzos entre el mundo privado y el sector público. Para Catán, el éxito de la fruta chilena no solo depende de la calidad del producto en el árbol, sino de una cadena logística aceitada y una protección férrea de la sanidad vegetal, aspectos que hoy enfrentan amenazas sin precedentes.
EL BLINDAJE FITOSANITARIO: UNA PRIORIDAD NACIONAL
Uno de los pilares fundamentales que ha permitido a Chile exportar a los mercados más exigentes del planeta es su condición de “isla fitosanitaria”. Sin embargo, los recientes brotes de mosca de la fruta en diversas regiones del país han encendido las alarmas en el gremio. Víctor Catán ha sido enfático en señalar que esto es un problema que afecta exclusivamente a los productores, sino que es una amenaza a la economía nacional.
“La sanidad de nuestro mayor activo. Sin ella, los mercados se cierran y décadas de esfuerzo se pierden en cuestión de semanas”, sostiene el dirigente. Desde Fedefruta, se ha impulsado una colaboración estrecha con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para reforzar los controles fronterizos y urbanos. Catán destaca que la entrada de fruta ilegal por pasos no habilitados es el principal vector de riesgo, por lo que demanda una fiscalización más estricta y penas mayores para quienes pongan en peligro el patrimonio agropecuario de Chile. Explica que la erradicación de estas plagas es vital para mantener acuerdos comerciales estratégicos, especialmente con potencias como China y Estados Unidos.
SYSTEMS APPROACH: UN HITO PARA LA UVA DE MESA
En el centro de la estrategia de competitividad se encuentra la implementación del Systems Approach para las exportaciones de uva de mesa. Este protocolo permite que la fruta chilena llegue al mercado estadounidense sin la necesidad de someterse a la fumigación con bromuro de metilo, proceso que, si bien elimina plagas, degrada considerablemente la condición y la vida de postcosecha del producto.
Para Catán, el Systems Approach es una herramienta de enorme valor para mejorar la estructura de la industria, ya que permite aumentar la calidad del producto y la eficiencia en su gestión hídrica. No obstante, advierte que este beneficio conlleva una responsabilidad enorme en el manejo predial, exigiendo una vigilancia técnica de excelencia para asegurar que no existan capturas de plagas en las zonas certificadas.
LOGÍSTICA Y PUERTOS: EL CUELLO DE BOTELLA POR RESOLVER
El camino desde el huerto hasta la mesa del consumidor extranjero sigue presentando obstáculos. El presidente de Fedefruta señala que Chile requiere puertos que estén a la altura de los volúmenes de exportación actuales, especialmente durante los “peaks de temporada de cerezas y uvas”.
“No podemos permitir que nuestra fruta, que es un producto altamente perecible, quede retenida por ineficiencias administrativas o falta de capacidad operativa”, comenta. El gremio ha abogado por una mejor coordinación entre los terminales portuarios, los transportistas y las autoridades de comercio exterior. Catán recalca la necesidad de descentralizar la logística, potenciando puertos alternativos y mejorando la conectividad ferroviaria no solo reduciría costos, sino que también disminuiría la huella de carbono de la industria, un requisito cada vez más demandado por los mercados.
SUSTENTABILIDAD Y EL DESAFÍO DEL AGUA
La escasez hídrica prolongada y la ocurrencia de eventos climáticos extremos, como lluvias extemporáneas o heladas tardías, han obligado a los productores a adaptarse con rapidez. Víctor Catán promueve una visión de “fruticultura regenerativa” y un uso eficiente del agua a través de tecnologías como el riego de precisión y la construcción de infraestructura hídrica de pequeña y mediana escala.
Sin embargo, también hace un llamado a seguir fortaleciendo la innovación. FEDEFRUTA ha trabajado activamente en mesas técnicas para asegurar que las políticas públicas reconozcan la particularidad del sector agrícola, el cual depende directamente de decisiones biológicas que no siempre se ajustan a las rigideces normativas.
EL FACTOR HUMANO Y EL ENTORNO SOCIAL
Finalmente, Catán no olvida el componente social de la fruticultura, una actividad que emplea a cientos de miles de personas de forma directa e indirecta. La adaptación a nuevas leyes laborales, como la reducción de la jornada a 40 horas, ha sido un tema de intenso debate. El presidente de los fruticultores aboga por una flexibilidad que considere la estacionalidad de las cosechas.
“La fruticultura es identidad rural y es motor de desarrollo para las regiones. Nuestro compromiso es con el bienestar de nuestros trabajadores, pero requerimos marcos legales que entiendan que el campo no funciona igual que una oficina en la ciudad”, concluye.
FUENTE: LA TRIBUNA